Los sonámbulos no distinguen entre la realidad
y el deseo. Su realidad más amplia, más tangible,
más corporal es el deseo. Me muevo porque deseo.
La vida en sociedad es un espeso tejido de deseos.
El hogar una casa de deseos.
La alcoba y la biblioteca son jardines de deseos.
Mi jardín es la terraza de mis deseos con los de la naturaleza.
